30/05/06
DESEQUILIBRIO

Por un instante he asomado mis deseos al exterior y casi me desarmo de vértigo.
La arquitectura de mi realidad pasa por el amor romántico y la unidad familiar.
Esa es la pétrea base inamovible, el dogma de fe.
“pero somos un ateo convencido”
Lo somos... lo soy y aún así en esas creencias han residido los alientos de los últimos dieciséis años.
Pero pasa a veces que se añora la pasión desatada, la explosión de lujuria, la frescura de los primeros besos, el abrazo desenfrenado y el sabor de la conquista. Pasa que se piensa que la vida con responsabilidades renovadas será más jugosa, más intensa.
“soñar con todas las pieles susurrando nuestros nombres
imaginar el mundo desde el triunfo de nuestro poder y
poseer cada instante desde nuestro deseo cumplido
vivir eternamente”
Algo así.
“pasamos ocho o nueve horas trabajando y los viernes marchamos a quinientos quilómetros para hacer un curso del que regresamos los sábados a media tarde y así semana tras semana hasta diciembre eso huele a rutina tras rutina y cansancio acumulado eso sin contar con los niveles de estrés de nuestro trabajo en un sector desconocido donde tienes que hacernos capaces de liderar aún ignorando no te quejes más de lo que crees que te gustaría de otras vidas cuando aceptaste sacrificios para esta”
Todo eso lo sé, como sé que mis sentimientos no son los que se tambalean: lo que a veces sufre es mi autoestima, porque dudo de mis principios, de mi fortaleza y de mis capacidades. Porque no estoy seguro de querer hacer lo que estoy haciendo y porque me gustaría ser el dueño de mi tiempo para ellas. Por la incertidumbre y si, por la rutina.
“sabes que el miedo es el peor enemigo que podemos tener como sabes de su absurdo aceptaste la apuesta dura y creo que habías olvidado lo que era sufrir no te preocupes que yo empujo por los dos que sería de ti sin mi mequetrefe”
Buscaré la fortaleza donde sea, porque además pronto seremos uno más.
“dentro de siete meses y se parecerá a mi”
Ni en broma.
“ya lo veras”
19:20 Permalink | Comentarios (1) | Email esto
14/05/06
Psicoanalisis.

He escuchado en la radio, mientras regresaba de mi aprendizaje desde Málaga, la biografía de Ángel Garma, bilbaíno considerado padre del psicoanálisis Argentino, díscolo discípulo de Sigmund Freud. Lo escuchaba a pedazos, mezclado lo relatado con la carretera y mis pensamientos.
“siempre como las maletas”
Al parecer, Freud asignaba a los sueños un peso trascendental en la interpretación de nuestra realidad psíquica, mientras que Garma daba más peso al delirio y otras variantes.
“esto huele a ladrillo”
No voy a profundizar en lo teórico, tranquila. El caso es que en una entrevista añeja, el propio Garma, nacido en 1908 reconoce que en sus inicios como psicoanalista consideraba la muerte de su padre y la boda, poco después, de su tío con su madre como determinante demoledor de muchas de sus carencias emocionales, mientras que con el paso de los años el peso de tal avatar se vio relativizado por su creencia de que la complejidad de la realidad humana hace que las carencias de cada uno dependen de un sinfín de cosas, aunque sea cierto que unas han de pesar más que otras.
“Sin mencionar que el padre de garma-hamlet se suicidó en oscuras circunstancias de dos disparos con ese panorama es lógico que se interesase por el psicoanálisis... y por los manicomios, y por ponerse ropa interior femenina o arrancar las uñas a autoestopistas secuestrados...”
La viuda de Garma decía que imborrable en la memoria de Garma permanecìa el instante en el que su madre se alejaba de casa de su abuela, dónde le abandonaba.
Ahora, a medianoche, rebusco entre mis recuerdos el lugar en el que se esconde ese momento crítico, ese instante nítido en los cimientos de mi esencia que condiciona mi presente.
Lo busco en mi infancia, en los años trascndentales en los que nos fraguamos todos: trato de regresar algún acontecimiento en el que hallar restos del ADN de mis temores, algún gesto reconocible en el que reconocer las razones que gobiernan mis desatinos o mis cobardías.
Y veo a mi pequeña creciendo a nuestro lado y me veo a mi en mitad de mi propia vida.
Me regreso a años atrás, junto a mis padres, y los imagino a ellos en mitad de su intima realidad.
Todos respirando lo inevitable e inmenso de la incertidumbre, soñando futuros imposibles.
Cási sin darnos cuenta viviendo.
Me doy cuenta de que cada segundo de mi presente es ese momento que busco. Mis debilidades se deciden justo en el preciso punto en el que convergen todas mis experiencias: las reales vividas o imaginadas, todo lo soñado alo largo de mi vida, cada lágrima, todas y cada una de las sonrisas; hasta el más huidizo pensamiento, cada palabra leída o personaje reconstruido y los sonidos, los olores y los sabores.
Es en el equilibrio fugaz de todos los tiempos que he sido en el que nace el sentimiento por el que decido actuar o no hacerlo.
Ambientes similares y cada uno de los digiere de forma radicalmente distinta. La posibilidad de que mis actos de hoy condicionen el futuro de mi hija activa todos mis sentidos.
“tranquilo que estáis en buenas manos”
Santo cielo.
“me refería a su madre cretino”
02:55 Permalink | Comentarios (2) | Email esto

