14/05/06
Psicoanalisis.

He escuchado en la radio, mientras regresaba de mi aprendizaje desde Málaga, la biografía de Ángel Garma, bilbaíno considerado padre del psicoanálisis Argentino, díscolo discípulo de Sigmund Freud. Lo escuchaba a pedazos, mezclado lo relatado con la carretera y mis pensamientos.
“siempre como las maletas”
Al parecer, Freud asignaba a los sueños un peso trascendental en la interpretación de nuestra realidad psíquica, mientras que Garma daba más peso al delirio y otras variantes.
“esto huele a ladrillo”
No voy a profundizar en lo teórico, tranquila. El caso es que en una entrevista añeja, el propio Garma, nacido en 1908 reconoce que en sus inicios como psicoanalista consideraba la muerte de su padre y la boda, poco después, de su tío con su madre como determinante demoledor de muchas de sus carencias emocionales, mientras que con el paso de los años el peso de tal avatar se vio relativizado por su creencia de que la complejidad de la realidad humana hace que las carencias de cada uno dependen de un sinfín de cosas, aunque sea cierto que unas han de pesar más que otras.
“Sin mencionar que el padre de garma-hamlet se suicidó en oscuras circunstancias de dos disparos con ese panorama es lógico que se interesase por el psicoanálisis... y por los manicomios, y por ponerse ropa interior femenina o arrancar las uñas a autoestopistas secuestrados...”
La viuda de Garma decía que imborrable en la memoria de Garma permanecìa el instante en el que su madre se alejaba de casa de su abuela, dónde le abandonaba.
Ahora, a medianoche, rebusco entre mis recuerdos el lugar en el que se esconde ese momento crítico, ese instante nítido en los cimientos de mi esencia que condiciona mi presente.
Lo busco en mi infancia, en los años trascndentales en los que nos fraguamos todos: trato de regresar algún acontecimiento en el que hallar restos del ADN de mis temores, algún gesto reconocible en el que reconocer las razones que gobiernan mis desatinos o mis cobardías.
Y veo a mi pequeña creciendo a nuestro lado y me veo a mi en mitad de mi propia vida.
Me regreso a años atrás, junto a mis padres, y los imagino a ellos en mitad de su intima realidad.
Todos respirando lo inevitable e inmenso de la incertidumbre, soñando futuros imposibles.
Cási sin darnos cuenta viviendo.
Me doy cuenta de que cada segundo de mi presente es ese momento que busco. Mis debilidades se deciden justo en el preciso punto en el que convergen todas mis experiencias: las reales vividas o imaginadas, todo lo soñado alo largo de mi vida, cada lágrima, todas y cada una de las sonrisas; hasta el más huidizo pensamiento, cada palabra leída o personaje reconstruido y los sonidos, los olores y los sabores.
Es en el equilibrio fugaz de todos los tiempos que he sido en el que nace el sentimiento por el que decido actuar o no hacerlo.
Ambientes similares y cada uno de los digiere de forma radicalmente distinta. La posibilidad de que mis actos de hoy condicionen el futuro de mi hija activa todos mis sentidos.
“tranquilo que estáis en buenas manos”
Santo cielo.
“me refería a su madre cretino”
02:55 Permalink | Comentarios (2) | Email esto


Comentarios
HOLA LUIS......GRACIAS POR EL DATO..
ANGEL GARMA.. LO VOY ANOTAR A VER QUÉ ENCUENTRO..DEBE SER INTERESANTE..
ME DESPIDO..UN ABRAZO DESDE LA MONTAÑA Y GRACIAS.....RENÉ
Anotado por: RENÉ | 18/05/06
Creeme que nunca sabras realmente de que trata el psicoanalisis si no pasas por el, pueden decirte, hablarte, contarte milimetro a milimetro de cada sesión que si no lo vives nunca podras sentirte ahí mismo, descubriendo sensaciones que nunca jamás hubieras imaginado que pudieran existir. Es una gran experiencia recomendable para todas las personas. Así que decídete a aventurarte en los mundos de Sigmund Freud y no te arrepentirás. Verás con tu propio corazón que se puede llegar a sentir. Besos
Anotado por: Hatrapada | 19/08/06
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