05/02/06
...la felicidad.
Ayer un amigo me pregunto –en realidad se lo estaba preguntando a si mismo- si era feliz con lo que estaba haciendo. Se trata de un alto directivo y heredero formal de una empresa familiar que le exijirá grandes sacrificios personales en términos de tiempo, y se acerca el momento de tener claro si continúa la labor de su padre: era una pregunta llena de profundidad, trascendental.
*la felicidad está siempre cien metros por delante de nosotros, le dijiste tán pedante como siempre*
¿Es que acaso no es cierto que nos sentimos más vivos cuando estamos luchando por algo, cuándo perseguimos imposibles aun sabiendo que una vez alcanzados aparecerá una nueva visión, otra quimera? La felicidad, “Ella”, no es otra cosa que un proyecto aleatorio.
*y al contarlo tu ego rimbombante y el ruido de lo cuantificable te han impedido valorar lo que nuestra chica ha dicho mientras reía “...unas veces cien, otras quinientos y otras cincuenta...” luego te ha besado eso no es un proyecto eso es la felicidad otro instante que brilla en el que no te detuviste lo suficiente*
Las pasiónes, la razón, el amor, la música, las personas, los niños, los animales, las letras, el llanto, el dolor, la risa, el placer, la belleza, la ternura, la amabilidad, el respeto, el sexo, la ambición, la muerte, el miedo, la inceridumbre, el rencor.
Ahí detrás acurrucada, como con miedo escondida, duerme inaccesible
la felicidad.
*sobre todo en el sexo*
Sobre todo.
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