30/12/05

¡¡¡¡EN UN RESTAURANTE¡¡¡¡

Ya está. He ido a comer a un buen restaurante (El Sigar) con mi mujer y mi cuñada y ha sucedido. Ha llegado el momento en que debía decidir mi plato a demanda del jefe de sala y

"y he pensado en mi que tambien estaba alli"

has pedido otra cosa...yo he pedido las vieiras y tu...

"una buena paletilla de cordero que es lo que de verdad te gusta comer"

¡No, no no no y no¡ ¡Mi mujer está preocupada, mi cuñada mantiene sus reticencias sobre mi! !, ¡Creen que estoy loco!... jamás podré volver a ese sitio

"eso si es una pena porque se come estupendamente"

Ha sido horrible

"al menos reconoceras que ha sido un detalle imitar tu voz"

Claaaaro, si al menos lo hubieras hecho bien...¡Parecía un payaso¡ "He decidido que sería maravilloso probar esa paletilla de cordero, ¿No está de acuerdo, señorita?" ¡Nadie habla así!

"pero hay catetos como tú que piensan así"

Mira, esto es inútil...así no vamos a ningún lado...Tengo que deshacerme de ti como sea...como sea...

Un poco de aire...*para todos*

Recapitulo. Más que nada para reconocer todo lo que me está pasando: inicié la aventurablog con un denso discurso filosófico, continué con una reflexión sobre mi realidad en la zanahoria y acto seguido entró en mi vida la voz -os ruego me ayudeis a darle un nombre que no le ofenda-, una especie de ente que interrumpe y juzga, con muy poca educación, cualquiera de mis intervenciones.
Pedí ayuda -y la sigo pidiendo por doquier- ante lo que cada vez se asemeja más a un arranque de locura- y apenas he recibido algún comentario, si bien alguno de los que he recibido ha side crucial.



Ahora puedo decir que mi problema se extiende fuera de este medio y cuándo hablo con otras personas aparecen sus molestos comentarios

"hasta aqui te he dejado hablar para evaluar tu objetividad a la hora de resumir pero has vuelto a pasar el límite"

De acuerdo, reconozco que ha iniciado una vía de reflexión interesante desde sus acidos comentarios de ayer: veo que es injusto que plantée mi insatisfacción y a la vez hable de lo feliz que soy

"por fin algo sensato"

Lo cual no quita que siga buscando algo más.

"cuidado"

Porque muchas veces siento una especie de soledad extraña, un no saber muy bien si lo que vivo

"es lo que realmente quieres"

Exacto.

"antes escribías sólo para ti, pintabas desde tus entrañas, moldeabas el barro cási con los ojos cerrados y reias constantemente"

Es que ahora tengo una responsabilidad

*necio crees que es irresponsable crear imaginar soñar cuando te hiere el recuerdo de lo grande que te hacían sentir esos momentos*

¿Y la hipoteca, las facturas, el coche, el gas, la luz, la educación de Violeta, mi ocio?

*te regreso a lo que leíamos ayer gracias a cristal secret en su "El mundo como yo lo veo por Albert Einstein" y conmino a la poca sensatez que alguna vez has demostrado tener"

...es posible que tenga que seguir reflexionando

"pues no es tán dificil"

Que fácil es decir eso cuando no existes

"mucho te peso para no ser nada"

Lo que me haría falta es un poco de tranquilidad, que me dejases pensar en paz

"no en la tranquilidad puedes perderte en lo intrascendente debes elegir en la batalla que es la vida decidir mientras luchas porque sólo así podras sentirte vivo"

¿y pedir ayuda, me dejas?

"puedes recurrir a quién quieras y como quieras mientras sufras para mejorar"

Pues feliz año nuevo


"Feliz año nuevo"

29/12/05

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

No voy a dejar que la desesperación se apodere de mi. Creo que en algún momento he comentado que mi realidad es cási perfecta, que mi único problema es la falta de motivación, de horizontes que me hagan vibrar. El hecho de que no pueda expresarme sin la presión de esa otra voz usurpando mi espacio es solo un pequeño escollo

"ya veras lo pequeño que es"

al que pienso controlar sin perder la calma. De hecho, mi petición de ayuda al ciberespacio ha recibido una respuesta que parece arriesgada pero que, por ser la única, voy a considerar (agradezco a nadie su aportación y voy a escucharte

"como si pudieras hacer otra cosa"

con respeto y educación, con paciencia hasta que te demuestre lo absurdo de esta situación

"vale de acuerdo pero te advierto que mi intención es demostrate que tu ordenada escala de valores y esa vida a la que defines como perfecta no es más que un disfraz hueco en el que escondes una naturaleza diferente"

¿Te refieres a todo lo que sueño sin hacer nada por conseguir?

"no sólo a eso no seas simplón si es que puedes evitarlo me refiero también a las pasiones que ocultas a las cosas que si haces y si piensas pero como si se tratase de horrendos pecados de todos esos miedos que maquillas con buenos propositos es como esa sarta de sandeces de tu tostón de la posición equilibrada lleno de bonitas ideas que están muy lejos de lo que haces al final no eres más que una gran mentira"

Veo que escucharte va a ser complicado, porque no haces otra cosa que agredirme y menospreciarme. Se que nos soy perfecto, que mi vida es sencilla y tranquila y que mis ideales están algo lejos de mi realidad, pero eso no me distancia demasiado de la gran mayoría de los mortales

"exacto eres una mediocridad más"

Veamoslo así si quieres

"no seas modosito ahora"

¡Que coño quieres entonces¡

"que recuerdes que tu intención al comunicarte es la de salvar a la humanidad la de enseñar un camino a los demás cuándo ni siquiera tú eres capaz de seguir tus propios preceptos"

¿Acaso alguien lo hace? Son legión los que alardean de buenas intenciones y luego se rinden a sus debilidades, a las luces de neón del sistema al que pertenecen ¿porqué me elijes a mi para darme la charla moral?

"por dos razones la primera es que siempre he estado aqui esperando a que tu estupidez rebasase la barrera de lo soportable y la segunda es que ya has rebasado ese límite"

¿Límite?..¿de qué me estás hablando?

"del de la nausea"

¡Basta ya¡ Te exijo que seas claro, no puedo estar...

tu vida es una mentira si no eres capaz de reconocer la pasión de tu propia respiración en los latidos de la génte que te ama y te dedicas sin embargo a opinar de todo desde la prudente distancia del sabio más ignorante

.....

veo por tu silencio que por fin te he obligado a reflexionar cosa harto extraña teniendo en cuenta el alto grado de estupidez del que sueles hacer gala

28/12/05

Dios Santo

Creo que lo he conseguido. Vivo cerca de una obra y me he acercado como quién no quiere la cosa y he sustraido un casco. Creo que al salir corriendo he empujado una escalera (un grito puso de manifiesto que estaba siendo usada por un pusilanime sin protecciones) y he llegado a casa sofocado.
Con gran disimulo he cogido un rollo de aluminio y me he encerrado en el estudio, donde he forrado el interior del protector craneal del papel de plata. Me lo he puesto y he escrito algunas frases en mi procesador de textos sin que nada extraño haya ocurrido. Es posible que por fin pueda ponerme en contacto con la humanidad para salvarla, asi que loco de contento he regresado al blog y...

"no has logrado nada cretino tan sólo estaba anonadado ante tamaño despliegue de instulticia de estupidez innata y de falta de criterio"

¡¡¡¡Nooooooo!!!!!, ¡Así ninca sabre cual es mi zanahoria!...no desesperaré...

"yo ya lo estoy"

Tu no importas, importo yo. Estas son mis letras y no deberías entrometerte en mis asuntos, la génte se va a impacientar, va a enfadarse y va a perder la oportunidad de descubrir...

"lo único que ya han descubierto es tu grado de enajenación tu vergonzante inmadurez"

De acuerdo ¿Que es lo que quieres de mi?, ¿qué buscas?

"aún no lo has descubierto"

Creo que es más que evidente que no, seas quién seas

"no busco nada en especial tan sólo espero un arrebato de lucidez por tu parte que me dejes guiar tus enredados pensamientos que aprendas a ser lo que quiera que seas que dejes de perderte en esa sopa espesa que amarga a cualquiera que se atreva a comunicarse contigo"

Quieres controlarme. No lo consentiré...pienso pedir ayuda. ¡Volveré!

27/12/05

*larguemos a este inconsciente de aquí*

Estoy empezando a preocuparme. Mis sospechas de que existe un complot oscuro contra mí cobra cada vez más fuerza. Llevo algún tiempo tratando de demostrar -podría decirse que comprobar- que mis teorías pueden cambiar la vida de millones de individuos. Y no consigo otra cosa que zancadillas, tropezones y malos augurios. Hoy, en algún momento y de una forma que yo desconozco alguien se apodera de mi teclado y ya no soy yo el que comunica

"claro que fácil es buscar escusas peregrinas ante la incapacidad"

...pensaba que esto sólo me sucedía en el word y no, aquí parece que también.

La única esperanza es la de que algún alma cándida que sea ducho en los temas conspiratorios y truculentos sea capaz de ayudarme

"lo único que puede salvarnos es tu silencio"

¡¿lo ven!?...siempre es lo mismo...todo sucedió al terminar de escribir ZANAHORIA. Esperaba que de algún lugar llegasen las palabras que me ayudasen a encontrar una motivación y de repente mi ordenador empezó a hacer extraños

"lo extraño es que seas capaz de hilar más de dos ideas más que extraño lamentable"

Si, cada vez estoy más procupado. O me he vuelto completamente loco. A lo mejor en esas otras letras encuentro lo que busco, lo que estaba rogando

"¿un agujero profundo y humedo en el que puedas meter toda tu estupidez simiesca y del que jamás de los jamases pudieras regresar"

Lo dejo por ahora. Así es imposible.

LA ZANAHORIA

Hay veces que se apodera de mi la sensación de no desear nada más. Sobre todo ahora que la posibilidad de recibir algún regalo se materializa, no doy con nada que me ilusione realmente. Amo a mi pareja, amo a mi pequeña Violeta, estoy bien en mi trabajo, no tengo problemas que me desvelen...parecería normal decir que si, que soy feliz.

Pero la felicidad no es la ausencia de problemas o la acumulación de sensaciones u objetos, la felicidad es una zanahoria que nos sobrevuela dejandose ver apenas un instante. Mi desazón ahora es darle forma a esa zanahoria: un reto en el trabajo, el reto de educar y criar a mi pequeña, de ayudar a mi pareja a ser feliz, de crecer como persona, de reconciliarme con mis propias miserias...el día a día y una "algo" por encima de mis posibilidades que me invite a luchar para demostrarme que por encima de mis posibilidades -o las de cualquiera- sólo está la inmortalidad...por ahora.

Regresar de alguna manera a ese instante fugaz en el que un placentero escalofrío recorre mi espina dorsal y dibuja una sonrisa orgullosa en mi rostro, llenandome de paz y satisfacción. Ese instante que igual que llegó desaparece dejando tras de si la fuerza necesaria para retornarlo con otras motivaciones, con otros olores y sabores que aún no reconozco.

Si a alguien se le ocurren formas para la "zanahoria"...

22/12/05

La posición equilibrada

Personalmente estoy convencido de que pensar en el sentido de la vida es una perdida de tiempo. Trato de ser lo más objetivo posible a la hora de encontrar una razón por la que el ser humano, como ser consciente de si mismo, insista en existir. En esto me percato de que todos los seres vivos que conozco se empeñan en mantenerse con vida no ya como individuos sino como especie, e intuyo que hay algo, un impulso por encima de la física y la química que no alcanzo a comprender, que me obsesiona. ¿Dónde veo los rasgos borrosos de ese instinto?

La seguridad. La manera en que reaccionamos ante situaciones más o menos complejas nos hace sentir un grado de seguridad determinado, de forma que consideremos nuestra supervivencia menos comprometida.
Analizo el mundo tal y como lo percibo a través de los libros, de la televisión, la red y las personas con las que me relaciono. Genero una idea de él en mi mente y con ella tomo decisiones. Como todos los individuos. Esas imágenes que cada uno de nosotros utilizamos para vivir buscan referentes en las culturas o ideas comunes...factores que les den seguridad. La sensación de seguridad es algo muy preciado para un ser mortal. Hace apenas diez mil años nos devoraban otros seres vivos. Éramos proteínas contra proteínas.
Cada individuo ejerce su libertad desde una base filosófica marcada por su herencia genética, su entorno educacional y nutricional, la cantidad y la calidad de sus relaciones, sus habilidades innatas y aprendidas... un sinfín de pseudo determinismos que son diferentes en cada individuo. Eso se traduce en aproximadamente seis mil millones de posibles respuestas. Seis mil millones de percepciones de la verdad, de opiniones libres. Y cada uno de esos seis mil millones de organismos sólo es absolutamente transparente en el silencio del circunloquio que tiene lugar en su mente, mediante el pensamiento: nadie traduce el cien por cien de sus razonamientos, de sus sensaciones. No existe una sola persona sobre la tierra que conozca lo que bulle en la mente de otra. Ni siquiera la más cercana.
Miro a mi alrededor con imparcialidad a la gente que me rodea, a los protagonistas de las historias que conozco, a los estadistas e incluso a los terroristas. Y descubro similitudes curiosas. Todos aceptamos rutinas. Imaginamos que el resto de las personas que existen buscan lo mismo que nosotros, aunque partimos siempre de nuestro entorno cercano para hacer esta suposición: trabajar para obtener recursos que nos permitan acceder a mejoras cuantificables, participar en el desarrollo de nuestra comunidad, sentirnos reconocidos y, si cabe, mejores que otros... Circunscribimos estas valoraciones a criterios predefinidos, a un marco común que nos resulta fácil de entender porque siempre ha estado ahí, ese que nos hace sentir parte de un grupo. El Sentimiento de Especie no existe de forma real: tenemos claro que somos seres humanos, pero sólo nos sentimos responsables de la realidad del grupo con el que nos sentimos identificados (cada uno su familia , sus amigos, su pueblo, su país, su grupo político, su identidad cultural, su idioma, su religión,...). Y matamos si alguien amenaza la integridad de nuestro grupo.

De vez en cuando alguna noticia o imagen nos recuerda que en la distancia la realidad establece prioridades radicalmente distintas. Así, la angustia que nos estremece al ver la desolación de otros individuos apenas configura modificaciones en nuestra forma de pensar o actuar dentro de nuestro entorno, porque durante mucho tiempo hemos identificado que generar cambios que beneficien a esos otros supone renunciar a cuotas de bienestar y seguridad importantes. En otros puntos del planeta, vislumbrar lo que hay al otro lado infla la ilusión de una vida mejor, de mayor seguridad, dejar atrás la violencia y el hambre. Y parten hacia un ávido occidente, donde una población gorda y dormida

El desarrollo cultural de los pueblos es el único que permite visualizar una conciencia global: la alfabetización abre las puertas de la lectura; la formación básica plantea la diversidad y complejidad del entorno; y la formación profesional refuerza nuestras posibilidades de supervivencia. Los cimientos de cualquier civilización están condicionados a su desarrollo cultural e intelectual, pues mejora la posibilidad de elegir entre varias propuestas de futuro.

La descripción de la situación de la especie humana en los albores del siglo XXI muestra la posibilidad de un mundo globalizado: esto es, la concepción de una tribu única que concentre a todos los individuos de la especie. Un mundo, un pueblo.

Esto sólo puede imaginarse gracias al inicio de la revolución de las comunicaciones y los procesos de información, representada hoy por la explosión de Internet y la tecnología digital. El potencial de esta revolución afecta a todos los ámbitos de la vida, aunque uno de los que genera más inestabilidad es el económico, por lo que su análisis parece interesante.

El sistema económico en el que se desarrolla una revolución suele ser el primer motivo de esa revolución, y sin lugar a dudas el sistema en el que nace la era digital es el capitalista, lo que implica que la digestión de los cambios producidos pasa por su rentabilización, asunto al que se dedican estructuras ampliamente difundidas: empresas y grupos de poder. ( Es decir: el capitalismo está definido por el impulso de rentabilizar el esfuerzo propio, instinto básico no sólo de la especie humana, sino de cualquier forma de vida. Nuestra extraordinaria sociabilidad favorece la asociación, pero la supervivencia aconseja la selección. Es un sistema en el que la libertad individual condiciona cada pensamiento hasta el egoísmo.).

El desarrollo temporal de esta rentabilización está ampliando las desviaciones por las que el sistema capitalista puro es vilipendiado: hambre, pobreza, analfabetismo, marginación, extinción, desertización, etc...
El mercado global que estamos construyendo está en manos de multinacionales, organizaciones cuyo código ético consiste en maximizar los beneficios monetarios. Sin más. De ellas depende la prosperidad o la miseria de las naciones. Las decisiones se toman generalmente en base a la perspectiva de un consejo de administración integrado por individuos cuyo mayor éxito es acumular riqueza en base a las normas del mercado. Están presentes, sin lugar a dudas, en cada decisión trascendental de cualquier grupo de poder.
Enfrente, junto o tras ellas está el poder político, desde el que se traducen los intereses de los individuos como colectivos, agrupados por países o regiones. Igualmente, las decisiones se toman generalmente desde los criterios de un grupo de individuos cuyo objetivo de éxito es, a priori, mejorar las condiciones de vida del mayor número posible de individuos, respetando unas normas establecidas; siempre y cuando no se vulneren los intereses de las mencionadas multinacionales – o grupos de poder- y los de cada uno de ellos.

En ambos casos, los órganos de decisión están integrados por personas sujetas a paradigmas de éxito personal muy arraigados. La ambición de cualquiera de estos individuos ha de ser grande para sacrificar su tiempo, su vida, en pos de ese éxito. La naturaleza humana, entendiendo por esto el cúmulo de instintos que como especie atesoramos desde nuestros orígenes, nos convierte en supervivientes potenciales, lo que en un entorno altamente hostil, ha precisado y precisa de grandes dosis de agresividad e individualismo. 150.000 años no nos separan demasiado, en términos evolutivos, de nuestra aparición en la tierra, y siendo la capacidad de comunicarnos junto con la conciencia de existir hitos que marcan diferencias estratégicas únicas, su desarrollo y nuestra adaptación a ellos determina el grado de evolución o civilización que alcanzamos.
El conocimiento y el proceso de la información genera cambios; un nuevo punto de vista o una idea diferente han impulsado grandes avances en la humanidad, junto con la necesidad de ampliar horizontes: el espacio, la ciencia, la tecnología, la espiritualidad... nacen del instinto por el cual nos proyectamos en el futuro antes de que este llegue, situándonos en posición de ventaja. Más y mejor información, mayor ventaja.
La energía de nuestras diferencias, sin embargo, está condicionada por nuestras similitudes con el resto de las formas de vida: la supervivencia del grupo al que pertenecemos está por encima de la propia especie.
Hasta ahora, el sentimiento de pertenencia se ha circunscrito, como unidad básica, a bloques más o menos homogéneos que pueden alcanzar cómo máximo el grado de País (patria), delimitado o no por unas fronteras. La unión de países no hace otra cosa que crear nuevos países más grandes con una identidad propia. EEUU, UE pueden concebirse cómo unidad porque la gran mayoría de los individuos que la integran se sienten parte de esa unidad por encima de sus diferencias: existe un sentimiento común.
Por tanto, la unión intangible de estas colectividades define su visión del éxito, de forma que los países occidentales o del primer mundo velaran por sus intereses antes que por los de la propia especie, al igual que lo hacen los del tercer mundo. El poder de occidente, su éxito dentro de la especie, no depende más que de su capacidad de generar cambios y adaptarse a ellos, rentabilizándolos.
Para que la globalización sea exitosa a largo plazo, debe empezarse por la definición de unos principios capaces de generar un sentimiento global que hoy por hoy no existe.

Los sucesos del 11 de Septiembre (y más tarde los de Madrid y Londres) han afectado a toda la humanidad, pero parece que una vez más la ira, la rabia y la impaciencia impiden una estrategia común, una guerra mundial con un objetivo altamente compartido, creíble y moralmente irrenunciable como podría ser el de crear las bases de un mundo mejor para el mayor número de individuos posible.

La posición preponderante de los Estados Unidos de América arranca con un discurso belicista, bajo una bandera teóricamente unívoca sin el intercambio de posturas con el resto del mundo democrático. Europa y su entorno sólo deben responder si el símbolo de la lucha es la imposición de los derechos humanos.

La UE tiene la oportunidad de definir cuales son sus intereses reales, cual es el espíritu por el que se define como unidad: la redacción de la carta magna europea debería incorporar una filosofía globalizadora, una puerta abierta a cualquier país democrático para su integración, sea donde sea. Las posibilidades de prosperidad en este entorno serán mucho mayores tanto para los que entran como para el conjunto. La adopción de los derechos humanos como alternativa de futuro debe primar por encima de otros aspectos aglutinadores, como la religión o la mera política localista; y aquellos países que logren establecer sus bases de crecimiento desde estos, puede considerarse digno de pertenecer a un entorno común desde el que mejorar.

La ONU no poseerá fuerza moral para tomar decisiones - y menos aún si estas son intervencionistas - hasta que no se subyuguen sus miembros a las decisiones acordadas. Existe porque las condiciones para formar parte de ella son demasiado flexibles: países que violan de forma flagrante los derechos humanos tienen un peso definitivo a la hora de tomar decisiones, lo que resta operatividad y credibilidad. Con todo, no deja de ser el foro de opinión más rico que existe en la actualidad, y un mecanismo importante a la hora de paliar los efectos de algunas desigualdades.

La UE debería ser reconocida como unidad, no nación por nación, representando el sentimiento común; así cómo los países que no respeten los derechos humanos deberían ser excluidos de los órganos decisorios.

El grupo terrorista –sea el que sea- acepta la premisa de que el oponente debe ser destruido a cualquier precio, pero siempre nace en un grupo mayor que simplemente entiende que la sangre no es la respuesta, aunque identifica en mayor o menor medida al oponente. Los desequilibrios extremos generan extremismos fundamentalistas, religiosos, políticos o militares que serán ideológicamente refrendados por aquellos que sufren esos desequilibrios.

El Islam, el comunismo, el cristianismo, budismo, capitalismo o fascismo se alimentan de una serie de conceptos instrumentalizados en Manuales Teóricos con Fuerza de Ley, pero deben responder a la humanidad con la adopción de medidas que garanticen la libertad de sus hombres y mujeres en sistemas democráticos laicos, entendiendo que su desarrollo pasa por aportar una adaptación de su doctrina que la identifique como parte integrante de una especie claramente definida.

Esta petición debe expresarse con contundencia, al menos cómo barrera a la colaboración entre grupos. El respaldo de los países democráticos a aquellos en los que rigen normas no amparadas en los derechos fundamentales, debe condicionarse de forma rotunda, incluso a pesar de sus efectos perversos (carestía, miseria y sufrimiento de ciudadanos inocentes). Debe configurarse un frente con la intención de enfrentarse frontalmente a los conceptos anti-especie, dotado de herramientas no bélicas capaces de doblegar voluntades destructivas. La fuerza bruta, la intervención militar, la aniquilación, deben circunscribirse a situaciones de legitima defensa dentro del derecho internacional.

La concepción global implica, a su vez, la asimilación de la escasa utilidad de las fronteras físicas: la agresión de un grupo terrorista extranjero desdibuja al enemigo, con lo que la persecución legal de los agresores se complica sobremanera desde el momento en que emerge la idea de la lucha por ideales hasta la muerte, identificando el objetivo con un entorno definido: una religión, una nación o una etnia. Siempre existirán identidades malignas, cánceres mortales que no atenderán a razón alguna, cuya moral estará supeditada a una idea inamovible capaz de convencer a algunos de que la propia vida, la propia y la de otros, es una moneda de cambio. Contra ellas no hay dialogo posible. Es imprescindible su aniquilación. Su exterminio.

Esta lucha ha de marcar con claridad la fuerza de su razón de ser, por lo que los derechos fundamentales han de manifestarse en cada acto. Si cualquier exigencia pasa por una oferta de dialogo y negociación transparentes y sinceros, con posiciones de colaboración activa, las posibilidades de aunar esfuerzos se multiplican. Si la petición se convierte en una exigencia unilateral, con ataques frontales desde la supremacía militar, la respuesta será reducir la ventaja militar: una nueva carrera armamentística entre bloques que no acabará hasta la extenuación de uno o ambos contendientes - reacción que saca a relucir la nula capacidad de aprendizaje histórico de las naciones, una vez más-.

Para que cualquier petición de humanización sea factible, debe iniciarse una negociación a gran escala en la que se puedan materializar proyectos políticos tangibles a cambio de cooperación activa (una democracia naciente debe ser objeto de inversiones que potencien su estabilidad, bien sea desde el sector público o bien desde el privado).


A la hora de decidir cual es el camino a través del que se va ha acercar nuestra existencia al éxito es necesaria una profunda reflexión: aquella que defina lo que entendemos por el éxito.

El paradigma actual de la sociedad capitalista sitúa el factor económico por encima de otros valores. La permanencia de los principios religiosos o políticos como puntuales guías de determinados comportamientos o actitudes es difusa, la antigüedad de sus principios los hace poco prácticos y creíbles, sin una clara readaptación al entorno. Ni son absolutos hoy ni lo han sido nunca.

La sociedad del conocimiento y la información en la era digital dificulta la hasta ahora invencible capacidad de adaptación del ser humano. La velocidad y la cantidad de mensajes con los que hemos de contar para la toma de decisiones crea cuellos de botella a la hora de priorizar.

Nuestra conciencia individual busca respuestas que satisfagan principalmente nuestra posición en el grupo más cercano, lo que significa que sacrificaremos nuestro tiempo en pos de un crecimiento que utilizará como símbolos reconocibles imágenes o conceptos que nacen de un grupo limitado de individuos. Coches, titulaciones, vestiduras, tecnología,... como símbolos del éxito disparan la acumulación de objetos. La satisfacción es relativamente sencilla y rápida, llegando nuestro atávico instinto depredador a considerar que lo principal es la capacidad adquisitiva definida por los mínimos del entorno, ya que nos permite detenernos a descansar apaciblemente, convencidos de nuestra fortaleza cómo individuos. Esta realidad aporta estabilidad, y en su caso, la posibilidad de dedicar parte del tiempo restante a imaginar nuevas fronteras o nuevas rentabilidades; pero a la vez ralentiza – si no detiene – la oportunidad de crear esa misma estabilidad en otros entornos en los que lo material es la diferencia entre vivir o morir, entre pensar y obedecer.
Conceptuar una colonia humana integrada por 10.000 millones de individuos con rasgos culturales radicalmente heterogéneos sin sangrientos enfrentamientos es hoy imposible. No hay mensaje universal de paz sin condiciones. Y el mensaje consumista que alimenta la sociedad capitalista tiende a profundizar en lo trascendente apenas en campañas publicitarias. La necesidad de un rendimiento tangible fruto del esfuerzo es connatural a todos los seres vivos, y configura el instinto de supervivencia desde hace muchos millones de años.

Cualquier posición equilibrada debe considerar la satisfacción de las expectativas del individuo dentro del grupo para cubrir elementos indelebles en la naturaleza humana, con lo que el consumo no es en absoluto demonizable, sino deseable como herramienta estratégica evolutiva al permitir claramente esta satisfacción. Las diferencias entre los grupos de consumo ha definido la lucha de clases, pero la generalización en occidente de la clase media como grupo dominante gracias a la beligerancia sindical y a la definición del salario base como cantidad mediante la que un estado de derecho garantiza la cobertura de las necesidades básicas, limita dicha beligerancia a la vigilancia y revisión cuantitativa de conceptos. La civilización no tiene un objetivo concreto, una idea que aúne sinergias y posibilite un fortalecimiento inusitado de nuestras capacidades cómo especie y nos distancie de la extinción. Pertenecer a la clase económica o socialmente superior es uno de los deseos que con más fuerza mueve a los individuos, sin que exista un deseo de prosperidad común que reduzca la distancia entre las distintas clases.

Nuestra conciencia global o trascendente, aquella que percibe el tiempo y la inmensidad, dudará a la hora de realizar sacrificios, pues la percepción de su rentabilidad es dudosa, sobre todo si consideramos que su plazo de recuperación puede superar la existencia del propio individuo. Los Dioses ofrecen una idea de inmortalidad individual a cambio de seguir unas doctrinas simples que tratan de acotar la naturaleza humana dentro de unos mínimos (diez mandamientos, prohibiciones sistemáticas,..) fuera de los cuales no se garantiza éxito alguno. Este sectarismo refuerza al individuo desde unas premisas claras y precisas que definen unos valores por los que sacrificar el tiempo, siendo inmovilista, reaccionario y nutriente de fundamentalismos.

Las ideas políticas desde el laicismo, como base de nuestra definición de éxito en un sistema democrático y pluralista, son hoy alternativas dialécticas que reducen las posibilidades a la elección entre dos opciones mayoritarias. Estas ideas tratan de satisfacer las demandas de los votantes más que definir ideas trascendentes, con lo que la individualidad termina por adaptarse a las premisas de la conciencia individual, sin atisbo alguno de trascendencia. El nacimiento de las corrientes ideológicas con las que hoy se identifica la política es lo suficientemente distante en el tiempo cómo para que sea prácticamente imposible diferenciar con claridad sus fundamentos, de forma que se opta por posicionarse en uno de los grandes bloques: derecha o izquierda. Esta división no tiene porqué condicionar la riqueza ideológica, ya que jamás existirá una doctrina que se ajuste perfectamente a todos y cada uno de los individuos: cada uno tiene su propia ideología y esta es personal e intransferible, determinada por factores cómo la educación o el entorno socio-económico.

Una posible lectura de este dualismo nos acerca globalmente a nuevos conceptos, en los que se difumina el contenido de los grandes grupos: no se trata de derechas o izquierdas, sino de primar factores económico / sociales individualistas sobre los colectivos, aniquilando cualquier posibilidad de equilibrio o de evolución sostenible. Y ni uno ni el otro pueden ser obviados: sin la premisa de facilitar el desarrollo económico / social de cada individuo es imposible pensar en un desarrollo económico / social colectivo. Y viceversa.

La instrumentalización de una base ideológica moderna debe basarse en la multiplicidad de bases históricas y culturales, pero concretando un paradigma de futuro para la especie humana. Los avances en las teorías sobre la supervivencia de las especies indican que aproximadamente dos millones de años es el tiempo existente entre el nacimiento y la desaparición de una especie, lo que sitúa a los humanos en la lactancia evolutiva. Los elementos que nos configuran cómo supervivientes absolutos acaban de aparecer, sus potenciales parecen infinitos, pero nos desbordan. La comunicación, según la entendemos, hace necesarias unas bases educativas que nos hagan críticos respecto a las superpobladas fuentes de información, una sensibilidad trascendente que permita al individuo ser consciente de que lo que haga el resto de su vida también es importante en el futuro evolutivo de toda la especie. Basar esta sensibilidad en los preceptos definidos en La Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde un sistema organizativo democrático parece ser por ahora el mejor camino.
El objetivo de un sistema económico sostenido global no debe olvidar estos preceptos: las multinacionales no deben olvidar estos preceptos o perderán la oportunidad de aportar estabilidad al mercado potencial más grande que jamás han imaginado: la especie humana.

Soñar es sentir la humanidad como un solo ser, como una célula madre que generará un ente cuya forma aún no percibimos. Las instrucciones que conducen el desarrollo de esa célula embrionaria no están escritas: las obedecemos sin comprenderlas, y al parecer lo importante no es el destino individual de los átomos que la integran, sino el final de la misma. La supervivencia del individuo no es importante. Con apenas unos miles la especie podrá continuar su camino. De hecho, el estallido de mil bombas nucleares no haría otra cosa que ralentizar el devenir de la vida. Volvería a aparecer si es que antes no logramos vencer la extinción gracias a nuestro dominio tecnológico.

El catolicismo, cristianismo, islamismo, judaísmo, sionismo, budismo, laicismo, comunismo, centrismo, fascismo, nihilismo y otros reconocidos y extendidos “ismos” influyen en nuestros conceptos del bien y del mal, de forma que aceptamos sus principios en función de nuestra capacidad crítica. Todo depende de nuestra perseverancia a la hora de aceptar o no lo que nos enseñan. La complejidad espiritual de la especie en los albores del siglo XXI se confirma cuando me planteo una solución política a la diversidad religiosa. Si aceptásemos la democracia como mejor sistema de decisión a nivel planetario, se votaría por un Dios que gobernaría la tierra durante cuatro años, tras los cuales se repetiría la votación. Y todos los seres humanos tendrían que cambiar de verdad cada cuatro años –u ocho, o doce...- Cuatro años vestidos de azafrán, cuatro sin beber vino, cuatro sin matar vacas, otros cuatro rezando el rosario...¿Qué pasaría si, gracias a una buena campaña electoral, con una intensa presencia en los medios, ganase la razón indiscutible de los agnósticos/ateos? Los templos dejarían de tener sentido, nos miraríamos unos a otros preguntándonos, asustados como corderitos “¿qué coño hacemos aquí, en mitad de la nada?”.

Pero esto no sucederá. Jamás alcanzarían a ceder los perdedores de estos comicios, a transformarse en la educada y dialogante oposición católica, judía o musulmana. Jamás. Para ello debería presentarse dios mismo en la tierra, sea cual sea su forma, y convencer, uno a uno, a los seis mil millones de individuos. Y como ninguno de los dioses conocidos se digna a enfrentar tan heroica tarea, unos cubren sus ojos con una venda que les lleva a aceptar con mayor o menos pasión una verdad fabulosa plagada de saltos, cabriolas y triples saltos inmortales de fe; y con la fuerza que dan esas simples respuestas se levantan cada día y se enfrentan a la rutina, sea esta la que sea.

Otros tienen la oportunidad de disfrutar de un instante de lucidez y descubren que no hay ningún dios, perciben que todas las ideas espirituales nacen de la mente asustada de los hombres.

Y llega la reflexión sobre el sentido de la vida... tan poco rentable... tan yerma.

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